Hotel Rural Torreblanca

Todos los secretos de nuestra cocina

Errores que cometemos al cocinar pollo

El pollo es la carne por excelencia, la más popular y la más abundante. Además es una de las que menos grasa y calorías tienen, y es muy barata.

Está disponible durante todo el año en todas partes, en restaurantes, supermercados, tiendas, etc., y se puede añadir a casi cualquier cosa, como en una típica paella española. En nuestra carta hay varios platos en los que el pollo es el protagonista, como la fideuá con pollo o el pollo al ajillo.

Errores que cometemos al cocinar pollo

Lo consumimos tanto que hay quién diría que somos unos expertos en cocinarlo. Pero esto no es correcto. Se cometen muchos errores al cocinar el pollo. Estos son algunos de ellos, seguro que te suena alguno.

Descongelarlo a temperatura ambiente

Piensas hacer pollo para cenar, así que lo sacas del congelador y lo colocas en la encimera para que se vaya descongelando. ¿Quién no ha hecho alguna vez esto? Aunque es una manera muy sencilla de descongelar la carne, también es una manera muy fácil de conseguir una intoxicación alimentaria.

La temperatura ambiente (alrededor de los 25-30 ºC) es la temperatura ideal para que se desarrollen las bacterias. Así que todo el tiempo que tarda el interior del pollo en descongelarse, es todo lo que necesita la salmonela (u otras bacterias) para desarrollarse.

Lo que debes hacer para descongelarlo de una manera adecuada, es colocarlo dentro de una bolsa sellada y sumergirlo en agua fría, cambiando regularmente el agua al enfriarse.

Cocinarlo nada más sacarlo de la nevera

Aunque el pollo sea fresco y no esté congelado, no significa que sea seguro echarlo a la sartén nada más sacarlo de la nevera. Si haces esto (y especialmente si lo cocinas demasiado rápido), podrías tener un bonito exterior dorado, pero un interior frío y crudo.

No estamos hablando de dejarlo afuera durante horas para que atempere, con 15 minutos antes basta (las bacterias tienden a empezar a multiplicarse después de 20 minutos) para que al cocinarlo tenga una temperatura uniforme.

Manipulación descuidada

No sólo al cocinarlo, también hay que tener cuidado al manipularlo. No reutilices el plato donde ha estado atemperando, lávate las manos antes y después de manipularlo, y nunca lo poses en el fregadero. Cualquier gota puede estar cargada de bacterias que se pasan rápidamente a tu comida.

Retirar los huesos y la piel antes de cocinarlo

Al cocinar un trozo de carne, la humedad se evapora, y si se evapora demasiada humedad, la carne se queda seca. Una forma de mantener la carne húmeda es limitar el tiempo de cocción, pero si lo cocemos poco tiempo, el interior se puede quedar crudo.

Una gran manera de mantener tu pollo húmedo es cocinarlo con la piel y los huesos, aunque no te los vayas a comer. La piel va a proteger a la carne del calor excesivo y mantendrá su humedad. Los huesos, por su parte, absorben el calor para aumentar el tiempo de cocción.

Cocinarlo por encima de los 74ºC

Un termómetro de carne es útil para verificar la cocción del interior, y te ayudará a saber si el pollo ha llegado a su temperatura óptima, los 74 ºC. A esta temperatura los microbios y bacterias no proliferan, pero si aumentas la temperatura, acabarás con un pollo seco.